¿Son realmente diferentes las familias homoparentales?

En la sociedad actual el término familia ya no denota aquella estructura ‘tipo’ conformada por una madre, un padre y sus hijos. Hoy existe una constelación de estructuras familiares además de la ya mencionada familia tradicional. Hoy pueden observarse familias donde el jefe de hogar son padres adoptivos, padres separados, padres con nuevas parejas, padres viudos, madres solteras, abuelos, y tambien aquellas familias donde al menos uno de los padres biológicos es gay o lebiana.
Por más de un siglo, la homosexualidad ha sido considerada una enfermedad y una practica ilegal.

Como consecuencia, la atracción hacia personas del mismo sexo ha sido reprimida socialmente y algunas personas han llegado a casarse y tener hijos para cumplir con un mandato social. A partir de los años 70, el activismo político y la liberación sexual han tenido por resultado una lenta y aun creciente aceptación de la homosexualidad. A pesar del imaginario colectivo de que la homosexualidad ha crecido en los ultimos años, el porcentaje de personas gays y lesbianas en la población se mantiene estable a tavés del tiempo y las culturas (Pillard & Bailey, 1998). Lo que ha cambiado es la percepción social y como consecuencia, su visibilidad.
Estos cambios de actitud hacia la homosexualidad pueden percibirse en la tendencia mundial a reconocer la unión civil de parejas del mismo sexo e incluso el matriminio en países como Bélgica, Canadá, Dinamarca, España y Sudáfrica. Sin embargo, cuando se debate sobre los derechos de las parejas del mismo sexo, la gran controversia se centra alrededor del derecho a adoptar. Como la preocupación fundamental es el desarrollo y bienestar psicológico de esos niños, las invetigaciones en el campo de la psicología con parejas gays y sus hijos han sido muy prolíferas en los últimos 20 años.

Algunas estadísticas

En países como Canadá y Australia, alrededor del 25% de las parejas del mismo sexo tiene hijos (Bos et al., 2004; McNair, Dempsey, Wise & Perlesz, 2002). Estas familias se han conformado de muy diversas maneras. Comunmente, los hijos pertenecan a relaciones heterosexuales previas y en algunos casos los niños han sido adoptados directamente por padres gays o madres lebianas. Actualmente los métodos alternativos en crecimiento son la inseminación artificial para las parejas lesbianas y, aunque menos común, la maternidad subrogada – conociedo como alquiler de vientre - para las parejas de hombres gays.
Aun no existen estadísticas precisas sobre el número de familias gay con hijos en Argentina pero es un hecho que, aunque poco visibles, muchas parajas del mismo sexo tienen hijos y están a cargo de su crianza y educación.
En la sociedad actual se considera al matrimonio heterosexual como la unidad familiar más adecuada para el desarrollo de los niños y se sostiene que el estigma social por tener padres gays podría ser causa de dificultades psicológicas y emocionales para los hijos. Sin embrago, la mayoría de las investigaciones realizadas demuestran que las dinámicas de ambos tipos de familias son muy similares y no existen diferencias significativas entre los niños criados por padres heterosexuales y aquellos criados por padres gays y madres lesbianas (Anderssen et al., 2002; Chan, Brooks, Raboy, & Patterson, 1998; Golombok et al., 2003; Patterson, 1992).
La mayoría de los estudios con familias homoparentales muestran algunas características demográficas distintivas. Las parejas del mismo sexo, generalmente poseen mayores niveles de educación y mayores recursos financieros que las parejas heterosexuales. Otra diferencia encontrada en estas investigaciones es la edad de los padres. Los padres gays (tanto hombres como mujeres) tienden a ser mayores que los padres heterosexuales y esto puede ser explicado principalmente por dos razones. Por un lado, la decisión de tener hijos es un proceso lento y cuidadoso debido a las implicancias sociales; por el otro, los métodos alternativos para tener hijos en general demandan más tiempo (Bos et al., 2004; Brewaeys et al., 1997; McNair et al., 2002; Patterson, 2000).
Dinámicas familiares y estilos parentales
Gran porcentaje de las investigaciones se ha realizado con familias lesbianas en las cuales los hijos provienen de relaciones heterosexuales previas. Sin embargo, los estudios más recientes se están focalizando en el desarrollo de los niños que han sido concebidos por medio de la inseminación artificial en el seno de una relación lésbica. De este modo, son controlados los efectos negativos del divorcio, el proceso del salir del closet de los padres y del estrés de convivir con la nueva pareja de los padres.
Cuando se comparan las familias heterosexuales con las familias homosexuales en cuales uno de los miembros de la pareja es el padre o madre biológica de los niños, la mayoría de las investigaciones han encontrado sistemáticamente las mismas similitudes y diferencias. Según el estudio realizado por Bos y sus colegas en el 2004, las madres lesbianas y las madres heterosexuales sufren los mismos niveles de estrés en relación a su maternidad y la vida familiar. Ambos tipos de madres han demostrado ser igualmente competentes en la crianza de sus hijos y en el desarrollo y fomento de su independencia. Sin embargo, en diferentes estudios realizados por Golombok (1995, 2002, 2003) las madres lesbianas demostraron estar más focalizadas en la crianza de sus hijos, ser más afectuosas y responsables en el día a día que las madres heterosexuales. Esta diferencia podría ser explicada por la necesidad constante de los padres gays de demostrar ante la sociedad la calidad de su maternidad/paternidad y su cuestionada capacidad de ser buenos padres (Golombok, 2003).
Sin embrago, existen diferentes dinámicas entre ambas estructuras familiares. Las familias gay exhiben una división más equitativa del trabajo que las parejas heterosexuales, ya sea en actividades fuera del hogar, en las tareas domésticas o en el cuidado de los niños (Bos, 2004). Quizás este compartir de todas las actividades sea la razón por la cual Patterson (2002) ha encontrado en su estudio, que las madres lesbianas están más satisfechas con la participación de sus parejas en la crianza de los hijos, que las madres heterosexuales. Los estudios realizados por Golombok (1997, 2003) han comparado familias planificadas de lesbianas y familias planificadas de heterosexuales. Los resultados de estas investigaciones muestran que las madres no biológicas tienen mayor interacción madre-hijo y están más involucradas en las actividades de juego y recreación de sus hijos que los padres heterosexuales. En general, las madres lesbianas no biológicas pasan más tiempo realizando tareas relacionadas a la familia que los padres heterosexuales. En este caso, los resultados podrían verse influenciados por una cuestión de género. La mujer tiende a estar más dedicada a la familia, sin importar su vínculo biológico con el niño.
Según la investigación realizada por Hare y Richards (1993), el rol y la participación que los padres biológicos cumplen en las familias lesbianas varía según el modo en que los niños han sido incorporados a la familia. Por ejemplo, las madres lesbianas tienden a desarrollar mejores vínculos con sus ex esposos y están más preocupadas por incorporar una figura masculina en la vida de sus hijos que las madres separadas. Los resultados de este mismo estudio también mostraron que cuando los niños son adoptados o concebidos en el seno de una relación lésbica, ambas madres están significativamente involucradas en la crianza de sus hijos. Sin embargo, la madre biológica cumple un rol mayor en el desarrollo los niños cuando los hijos provienen de una relación heterosexual previa.
El apoyo y acompañamiento de la familia es considerado un elemento fundamental para el desarrollo y la estabilidad de las relaciones de pareja. Desafortunadamente, muchas parejas del mismo sexo generalmente cuentan con menor apoyo emocional de sus familias de origen que las parejas heterosexuales (Rostosky, Korfhage, Duhigg & Stern, 2004). Esto no significa que carezcan de una red de contención social y emocional o que están viviendo en forma aislada y recluida, por el contrario, los estudios indican que las parejas del mismo sexo cuentan con el apoyo emocional y el acompañamiento de sus ‘familias de elección’, es decir amigos, otros miembros de la comunidad gay, colegas y algunos familiares. Un reciente estudio realizado con madres lesbianas en Australia, ha demostrado que las relaciones entre estas madres y sus padres mejoran en tanto frecuencia y calidad una vez que han tenido hijos. Al parecer, el deseo de ser abuelos y el de dar un abuelo a sus hijos ayuda a restablecer el vínculo dañado.

El desarrollo de l@s niñ@s

Anderssen y sus colegas (2002) realizaron un meta-análisis de todos los estudios realizados entre 1978 y el 2000 con hijos de padres gay. Según este análisis, los hijos de familias homoparentales no difieren de los hijos de familias heterosexuales en ninguno de los aspectos más típicamente estudiados: funcionamiento emocional, adaptación psicológica, funcionamiento cognitivo, orientación sexual, identidad de género, comportamiento según roles de género y capacidad pares relacionarse con sus pares. Estos resultados han sido también confirmados por los estudios realizados por Gertrell, quien ha seguido desde su concepción, el desarrollo de los hijos de 86 familias lesbianas en los Estados Unidos. Según sus informes, los hijos de estas familias no han manifestado dificultades académicas ni de relación con sus pares.
De todos modos, la mayoría de los padres están preocupados por los problemas que sus hijos podrían tener en un futuro como resultado de las actitudes negativas hacia la sexualidad de sus padres (Paterson, 2000; Ray & Gregory, 2001). Aunque algunos padres mantienen oculta su orientación sexual ante profesionales y padres de los amigos de sus hijos, para evitar reacciones negativas (McNair et al., 2002), la mayoría de los padres gays tratan de preparar a sus hijos para enfrentar comentarios homofóbicos y desarrollar estrategias de adaptación y aceptación (Gertrell, 2000; 2005). Por ejemplo, la mayoría de las familias lesbianas que participan en el estudio, envían a sus hijos a colegios que promueven la diversidad y el multiculturalismo y educan a sus niños bajo el principio de la tolerancia y el respeto por el otro.
Por su parte, los niños de familias homoparentales también exhiben diferentes estrategias de comunicación respecto a la estructura de sus familias según la edad (Gertrell, 2000, 2005). En preescolar y durante los primeros años de escuela primaria, los niños responden sin problemas a las preguntas sobre sus familias. Sin embargo, cuando cumple 8 años aproximadamente, comienzan a sentir frustración debido a la falta de entendimiento de sus pares y las respuestas que brindan son más selectivas. Según este estudio, lo que más afecta a los chicos es la denigración verbal constante hacia gays y lesbianas, aunque estos comentarios no sean dirigidos directamente a ellos. Afortunadamente, esta incidencia negativa en los niños podría ser moderada en tanto el prejuicio social y la discriminación disminuyan.

El desarrollo de l@s adolescentes


Una de las preocupaciones más frecuentes acerca de los hijos de las parejas gays es su sexualidad y la posibilidad de que “sean gays o lesbianas” por llevar sus genes o por los modelos recibidos. Sin embargo, no se ha encontrado evidencia que demuestre que el porcentaje de homosexualidad es más alto entre los hijos de personas gays que entre los hijos de personas heterosexuales (Brewaeys et al., 1997; Crawford, 1999; Golombok, 2002; Golombok, 2003; Tasker & Golombok, 1995; Patterson, 1992). La mayoría de los jóvenes no ha experimentado confusión sobre su comportamiento acorde al género ni sobre su identidad sexual como resultado de la orientación sexual de sus padres.
Otro de los prejuicios más recurrentes es la idea que los padres gays pueden abusar sexualmente de sus hijos. Sin embargo, los hijos de padres homosexuales corren menor riesgo de abuso sexual en sus hogares que los hijos de familias heterosexuales. En el 95% de los casos de pedofilia, los perpetradores son hombres adultos heterosexuales y en una gran mayoría (75%), es algún miembro de la familia (Gomes, 2003).
En temas de sexualidad, las únicas diferencias distintivas encontradas entre familias heterosexuales y familias homoparentales tienen su origen en el énfasis en la tolerancia y aceptación de la diversidad propuesto por las parejas del mismo sexo. En general, los hijos de padres gays encuentran mayor apertura para hablar sobre su sexualidad con sus padres, cualquiera sea su orientación y sus padres están más preparados y se sienten más cómodos al hablar de estos temas que los padres heterosexuales (Anderssen et al., 2002; Golombok, 2000; Tasker & Golombok, 1997).
El mayor problema para los adolescentes en las escuelas secundarias es la actitud negativa de sus compañeros hacia la homosexualidad. En algunos casos, para no ser foco de violencia verbal ni física, los jóvenes prefieren no hablar de la sexualidad de sus padres y mantener oculta su estructura familiar. Durante este período la preocupación de los adolescentes es identificar a aquellas personas en quienes pueden confiar para hablar sobre sus padres (Anderssen et al., 2002; Ray & Gregory, 2001).

Conclusión


Las familias en las que uno o los dos padres son gays o lesbianas son más visibles a medida que la aceptación social crece y las barreras legales disminuyen. Las investigaciones en el campo de la psicología han encontrado que los hijos de estas familias no presentan dificultades emocionales, ni académicas, ni de adaptación. Hasta el presente, no hay evidencia de confusión de identidad de género ni de orientación sexual. Las familias homoparentales han demostrado ser cuidadosamente planificadas, promover la tolerancia y la aceptación del otro; ser flexibles en los roles de género de pareja y establecer vínculos sociales que proveen buenos modelos para sus hijos. La capacidad de ser padre no está ligada directamente a la orientación sexual de las personas. El bienestar psicológico de los niños y su comportamiento no depende de la estructura sino de la dinámica familiar. Hasta el presente, las dificultades vividas por los hijos de parejas del mismo sexo están directamente ligadas a la homofobia y discriminación presentes en nuestra sociedad. Aunque algunos avances se han logrado en este campo de estudio, mucho queda por hacer.

Referencias


-Anderssen, N., Amlie, C. & Ytterøy, E. A. (2002). Outcomes for children with lesbian or gay parents: a review of studies from 1978 to 2000. Scandinavian Journal of Psychology, 43 (4), 335.
-Bailey, J. M., Bobrow, D., Wolfe, M., & Mikach, S. (1995). Sexual orientation of adult sons of gay fathers. Developmental Psychology, 31, 124-129.
-Bos, H. M. W., van Balen, F. & van den Boom, D. C. (2004). Experience of parenthood, couple relationship, social support, and child-rearing goals in planned lesbian mother families. Journal of Child Psychology and Psychiatry, 45 (4), 755.
-Brewaeys, A., Ponjaert, I., Van Hall, E. V, & Golombok, S. (1997). Donor insemination: child development and family functioning in lesbian mother families. Human Reproduction, 12, 1349-1359.
-Chan, R., Raboy, B., & Patterson, C. (1998). Psychosocial adjustment among children conceived via donor insemination by lesbian and heterosexual mothers. Child Development, 69, 443-457.
-Crawford, J. M. (1999). Co-parent adoptions by same-sex couples: from loophole to law. Families in Society, 80 (3), 271-278.
-Golombok, S. (2002). Adoption by lesbian couples. British Medical Journal, 324 (7351), 1407-1409.
-Golombok, S., Perry, B., Burston, A., Murray, C., Mooney-Somers, J. & Stevens, M. (2003). Children with lesbian parents: a community study. Developmental Psychology, 39, 20-33.
-Gomes, Ch. (2003). Partners as parents: challenges faced by gays denied marriage. The Humanist, 63 (6), 14.
-Hare, J. & Richards, L. (1993). Children raised by lesbian couples: does context of birth affect father and partner involvement?. Family Relations, 42, 249-255.
-McNair, R., Dempsey, D., Wise, S. & Perlesz, A. (2002). Lesbian parenting: issues, strengths and challenges. Family Matters, 63, 40-49.
-Patterson, C. J. (1992). Children of lesbian and gay parents. Child Development, 63, 1025-1042.
-Patterson, C.J. (2000). Family relationships of lesbians and gay men. Journal of Marriage and the Family, 62 (4), 1052-1070.
-Pillard, R.C. & Bailey, J.M. (1998). Human sexual orientation has a heritable component. Human biology, 70 (2), 347-366.
-Ray, V. & Gregory, R. (2001). School experiences of the children of lesbian and gay parents. Australian Institute of family studies, 59, 28-34.
- Rostosky, S. S., Korfhage, B. A., Duhigg, J. M., & Stern, A. J. (2004). Same-sex couples perceptions of family support: a consensual qualitative study. Family Process, 43 (1), 43-58.
-Tasker, F. & Golombok, S. (1995). Adults raised as children in lesbian families. American Journal Orthopsychiatric, 65 (2), 203-215.

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