¡Si, quiero!
Matrimonio para todos y todas

Quienes se oponen desde el lugar de la religión cristiana  dicen que el matrimonio es una institución SAGRADA ordenada por Dios en el  momento mismo de la creación.

¿Pero es realmente así?

En los últimos tiempos las personas GLTB comenzamos a reclamar los mismos derechos que tienen las personas heterosexuales.  Uno de ellos es el matrimonio.
Sectores diversos de la iglesia se oponen de la misma manera que lo han hecho en el pasado con otras cuestiones.
Afortunadamente la sociedad occidental está transitando en una

dirección que no tiene  marcha atrás: El Matrimonio para todas las personas

Aunque  una gran mayoría de las iglesias cristianas (no todas afortunadamente) se opone al uso de la palabra "matrimonio" para personas del mismo sexo, sabemos que  en realidad se oponen  a conceder toda clase de derechos  a la parejas homosexuales como recientemente ocurrió cuando se promulgó la ley que permite la pensión por viudez en la que sólo votaron en contra los diputados evangélicos.

La mayoría de las personas piensa que la institución del matrimonio tal como la conocemos hoy fue establecida y ordenada por Dios en la Biblia y que por lo tanto es SAGRADA y absoluta.

Sin embargo la historia del matrimonio deja bien claro que el mismo no tiene raíces ni sagradas ni religiosas. La raíz de la palabra no proviene de los Hebreos sino de la Antigua Roma donde se usó por primera vez el término del latín maritare que significa casarse o “dar en casamiento” mientras que la palabra maritus  que significaba esposo  proviene del dios Marte, patrono de la masculinidad.

¡Lo anterior pone de manifiesto que la raíz del matrimonio es PAGANA y no Judeo-cristiana!

En el libro de Génesis se cuenta el relato de cómo Dios creó el mundo y cuando crea la mujer después del  hombre, dice que por ello "deja el varón a su padre y a su madre y se une a su mujer".  
Claro que sin la pareja de varón y mujer jamás se hubiese poblado la tierra, pero creer que ese texto bíblico instituye el matrimonio de la manera que lo entendemos hoy resulta demasiado pretencioso.
El matrimonio al igual que  tantas otras instituciones humanas evolucionó tremendamente a  lo largo de la historia  al punto tal que nuestra concepción actual poco y nada tiene que ver por ejemplo  con el matrimonio de los tiempos bíblicos.
Como tantas otras instituciones fue creado como respuesta a necesidades específicas siendo en esencia un medio al servicio humano. Desde un  principio la mayoría de las sociedades requirió de un ambiente propicio para asegurar la perpetuación de la especie, un sistema de reglas para reconocer los derechos de la propiedad sexual y la protección de la línea de sangre.
Así nació la necesidad del matrimonio y  la familia que a lo largo de los tiempos fueron  adaptándose a las diferentes y cambiantes realidades.

La ceremonia religiosa  aparece gradualmente con el devenir de los siglos de la era cristiana y el matrimonio se establece como sacramento religioso recién en la Edad Media.
El matrimonio como institución civil es aún posterior.

En el día de hoy, católicos y evangélicos conservadores se aferran al supuesto carácter sagrado del matrimonio pasando por alto siglos de historia con el objetivo de negarles ese derecho a las personas GLTB.

Mientras que la Unión Civil de algún modo equivale a “tolerar” algo intrínsecamente inferior, el Matrimonio implica completa aceptación social y dignificación de la persona humana.
No reclamamos derechos "especiales" sino  derechos "iguales".

Al negar el derecho a casarse a las parejas del mismo sexo el estado no hace más que reforzar y perpetuar el estigma históricamente asociado con la homosexualidad.


Génesis 2:24  Biblia de Jerusalén
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