|
|
|
|
¿Qué es lo que Dios ha Unido?
Este es el título de un libro esclarecedor publicado en el año 2005 por dos especialistas cristianos heterosexuales, David G. Myers que es profesor de psicología, autor de varios trabajos y diferentes artículos y asesor del Proyecto Nacional para el Matrimonio de los EEUU. y Letha Dawson Scanzoni, una escritora cristiana que se ha especializado en temas de matrimonio, familia y sexualidad.
A continuación presentamos un breve resumen del contenido del libro. Podés bajar un resúmen más completo si lo así lo deseás haciendo click en el botón que está al final de la página. |
|
|
|
|
|
|
Capítulo 1 - La Gran División
Los defensores del matrimonio tradicional y aquellos partidarios de las uniones civiles entre personas del mismo sexo se entrecruzan en una encarnizada batalla.
El debate en cuestión se plantea dentro de la iglesia y en el seno de la sociedad. Por un lado están quienes defienden el matrimonio desde la perspectiva tradicional junto con una necesidad de renovación. Por otro están quienes sostienen el derecho de las personas a sellar su amor comprometido y a participar plenamente de la vida de la iglesia y de la sociedad independientemente de la orientación sexual.
Esta obra propone un tercer camino que afirme ambas posiciones con fundamento y convicción. En primer lugar, las voces que defienden el matrimonio tienen su verdad. Puede demostrarse que los niños, los adultos y las comunidades prosperan cuando abundan los matrimonios. En segundo lugar, comprendiendo los beneficios que reportan las uniones comprometidas, podrá comprenderse que el matrimonio entre personas homosexuales también puede servir para elevar y fortalecer la institución del matrimonio. Los autores de este libro creen que apoyando las uniones entre personas del mismo sexo los “valores de la familia” y la fe bíblica podrán coexistir felizmente
Capítulo 2 -La Necesidad de Pertenecer
Los seres humanos hemos sido creados con una gran necesidad de pertenecer que nos permite crecer en nuestras relaciones interpersonales.
Nuestra autoestima se eleva cuando nos sentimos incluidos, valorados, reconocidos y amados por aquellas personas que nos importan. En efecto, creemos que nuestra autoestima refleja tan
estrechamente nuestra necesidad de pertenecer y ser valorado, que llega a ser un elemento fundamental en nuestras conexiones sociales.
Numerosos trabajos de investigación demuestran hoy que las personas son más felices cuando están íntimamente relacionadas y en tal sentido la institución del matrimonio tradicionalmente ha ofrecido la posibilidad de generar uno de los vínculos más profundos en la vida de las personas. Las ciencias sociales nos muestran que, comparado con aquellos que nunca se han casado, o especialmente con quienes se han separado o divorciado, las personas casadas reportan un mayor grado de satisfacción personal y felicidad, aunque sabemos que esta correlación matrimonio-felicidad no es perfecta (por cierto existen personas miserablemente casadas y solteros felices).
Pero, ¿Son válidos también estos beneficios para los matrimonios entre personas del mismo sexo? Estudios realizados durante los últimos años ponen de manifiesto extraordinarias similitudes en el amor y en la satisfacción experimentada en parejas del mismo sexo en relación a las parejas heterosexuales.
Como fuimos creados para ser criaturas sociales, nos sentimos más “reales” cuando estamos conectados con otros. En lo más profundo de nuestro ser está la necesidad de sentirnos especiales, comprendidos y cuidados. Amando y siendo amados nos sentimos reconocidos, importamos y reales.
Capítulo 3 - El Estado de Nuestras Uniones
Todos necesitamos esa clase de conexión que sólo una familia puede proporcionar. También los homosexuales. En ocasiones satisfacemos ese sentimiento de pertenecer a través de la familia de un tercero que nos recibe, pero no es suficiente.
Históricamente la familia ha experimentado profundas transformaciones. El modelo de familia que nos presenta la Biblia dista mucho del modelo actual. Sin embargo el término familia sigue representando una imagen doméstica de parejas e hijos vinculados entre sí social y legalmente a través del matrimonio y los hijos, ya sean propios o adoptados.
Lamentablemente las últimas décadas han sido testigo de una depreciación de la institución del matrimonio, lo cual se pone de manifiesto por ejemplo en las altísimas tasas de divorcio, el aumento de la proporción de personas solteras, las parejas que cohabitan sin contraer matrimonio y las madres solteras que no forman pareja.
Ciertamente deberíamos preocuparnos por las estadísticas desalentadoras que ponen de manifiesto la declinación del matrimonio tradicional. Sin embargo los grupos fundamentalistas concentran sus energías en las uniones homosexuales
Los hijos son profundamente afectados por los conflictos en la relación de los padres. En muchos casos el divorcio se convierte en el mal menor para la familia. Comparados con los niños que conviven con uno sólo de sus padres, los jóvenes criados en hogares estables con ambos padres, varón y mujer, tienen menos posibilidades de experimentar desórdenes emocionales y fracasar en los estudios y en el trabajo.
Resumiendo, el matrimonio ayuda a satisfacer nuestra necesidad de pertenecer y sentirnos amados, es un buen pronóstico para vivir una vida feliz y saludable y forma parte de una ecología social apropiada para la crianza de los hijos. Pero la institución del matrimonio demanda una renovación la cual nos beneficiará a todos. Según los autores, la legalización de los matrimonios homosexuales deberá formar parte de esa renovación.
Capítulo 4 - Un Mundo Nuevo
En este capítulo se trata acerca de la necesidad de articular mecanismos de ayuda que permitan rescatar y sostener a las familias con problemas.
Esencialmente nuestros matrimonios y nuestros niños están siendo desafiados por tres fuerzas tóxicas que no tienen que ver con la homosexualidad:
• Las consecuencias sociales del consumismo, la pobreza y la inequidad.
• Los modelos mediáticos de violencia y sexualidad impulsiva
• El acentuado individualismo de la sociedad moderna.
Las consecuencias de la sociedad de consumo son muy negativas porque entre otros efectos crea en las personas una gran insatisfacción que se acentúa con la inequidad social y la pobreza.
La influencia de los medios de comunicación se presenta aún más negativa. Por ejemplo a diferencia del mundo real, donde el 87% de los crímenes son no violentos, en la televisión los crímenes no violentos representan sólo el 13% mientras que el 74% de todos ellos no recibe su correspondiente castigo.
La mayoría de los actos y el lenguaje sexual que abunda en la TV involucran a parejas que no están casadas, y en la mitad de los casos ni siquiera existe una relación romántica. El sexo impulsivo y la infidelidad son materia común. Casi ninguna mujer queda embarazada y en la TV nadie se contagia el SIDA, ni el herpes ni otras enfermedades cada vez más comunes en la sociedad.
Algunos estudios que relacionan la TV con la forma de pensar y la conducta ponen de manifiesto resultados preocupantes. Los autores de este libro creen que un mundo nuevo es posible. No a través de la imposición de normas morales o prohibiendo cosas sino por medio de estrategias inteligentes que permitan renovar la forma de pensar y de ver la realidad.
Ir a la 2da parte...
Si te interesa leer
un resúmen más extenso de este libro descargalo haciendo click
AQUI |
|
|