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pública su posición
frente al tema que ha generado esta actitud mediática y apresurada
de instancias a las cuales no pertenece, agendas que no ha promovido y afirmaciones
que no comparte.
Por lo dicho y a fin de clarificar nuestra posición respecto de la
promulgación de la Ley Nº 1004 de Unión Civil por el Gobierno
de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y aspectos vinculantes con la
misma afirmamos lo siguiente:
a) Como iglesia evangélica, herederos de la Reforma Protestante surgida
en Alemania y Suiza en el siglo XVI y presentes en el país desde 1843,
manifestamos nuestro reconocimiento a la autonomía del Estado en materia
de legislación y gobierno. Dicha autonomía cobra sentido
cuando se promueve la justicia, se asegura la igualdad de los habitantes ante
la ley y se reprime todo acto discriminatorio, respetando las elecciones personales
que los individuos realizan siempre que no afecten a terceros. La recuperación
democrática ha ido afianzando con el tiempo y, a pesar de todas las
dificultades que hemos debido enfrentar desde entonces hasta ahora, un aspecto
que no ha sido olvidado por quienes tienen la responsabilidad de legislar
en el marco de la Constitución Nacional y los Acuerdos, Pactos y Convenciones
Internacionales en materia de Derechos Humanos: el derecho a la existencia
que tiene lo
diverso en nuestra sociedad, tomando distancia de cualquier tutelaje que pretenda
imponer criterios de convivencia basados en la discriminación.
b) Por lo expresado y en el marco del respeto que nos merece el orden democrático,
valoramos con genuino reconocimiento la promulgación de la ley que
nos ocupa. Y, si bien nuestra Iglesia tiene una enorme deuda pendiente en
su reflexión bíblica, teológica y pastoral para con estos
ciudadanos y compatriotas que, además y de hecho, participan de la
vida de fe en nuestras comunidades locales, reconocemos en la acción
del Gobierno de la Ciudad, una respuesta auténtica al reclamo de legítima
convivencia con y entre personas que hasta ahora sólo gozan del prejuicio
y la discriminación de una sociedad que pretende ignorarlos e
ignorarlas.
c) Finalmente y conscientes de lo mucho que nos falta recorrer en este campo,
manifestamos nuestro compromiso de continuar, sin otro mandamiento que el
del doble amor y en fidelidad al Evangelio y a las Enseñanzas de nuestro
Señor Jesucristo, en la promoción de comunidades de fe abiertas
a lo diverso e inclusivas en su misión.
Pastor Carlos Duarte
Vicepresidente en ejercicio de la Presidencia
Pastor Juan Abelardo Schvindt
Secretario General
Buenos Aires, 25 de julio de 2003.
Página web de la IERP:
www.iglesiaevangelica.org |
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