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| Homosexualidad, religión y la ciencia. | ||||||||||||||||||
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"Homosexualidad, religión y las ciencias
biológicas". |
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La historia de la ciencia ha sido muchas cosas excepto pacífica. Cuando
en 1859 Charles Darwin propuso la teoría de la evolución,
produjo disgusto mundialmente. Era terrorífico que un ex-clérigo
cristiano propusiese algo así. La mayoría de los científicos
eminentes de aquella época rechazaron lo que Darwin había observado
así como las conclusiones que había alcanzado. Adam Sedgwick,
maestro de geología de Darwin y su amigo denunció tanto a la
evolución como a los mecanismos biológicos de la selección
natural. Thomas Carlyle la llamó "evangelio sucio". Además
de su integridad personal y sus motivaciones, la ciencia de Darwin fue atacada.
A principios de 2005, el equipo de científicos dirigido por Brian
Mustanski de la Universidad de Illinois en Chicago publicó resultados
en la revista biomédica Human Genetics en los que identificaban
en el genoma humano tres regiones cromosómicas -7q36, 8p12, 10q26-
vinculadas a la orientación sexual masculina. Los científicos
que procuraron resolver este misterio biológico - los neuroanatomistas
Simon LeVay y Laura Allen, los genetistas Richard Pillard y Michael Bailey,
los genetistas moleculares Dean Hamer, Angela Pattatucci y Brian Mustanski,
los endocrinólogos Heino Meyer-Bahlburg y Anna Ehrhardt - propusieron
que las personas homosexuales eran, de hecho, obra de un acto distinto de
creación, en este caso de creación biológica. Las personas
gays, argumentaron, son seres humanos biológicamente distintos de las
personas heterosexuales. Los científicos saben por el examen del animal humano la casi inacabable lista de rasgos que procuramos entender, todos los misterios que nos hacen quienes somos, que esperamos que sea revelado biológicamente: el color de los ojos, la estatura, la fibrosis quística, el cáncer, la inteligencia, la enfermedad de Tay Sachs, la calvicie, la capacidad atlética, la resistencia a algunos virus y la susceptibilidad a otros, el color de la piel, la masa muscular, las alergias y la orientación sexual, para nombrar unos pocos. Algunos rasgos pueden definirse con sólo mirar a la persona tales como su color de pelo o la estatura; otros no, como el cáncer o el grupo sanguíneo, A, B o 0. Algunos rasgos humanos pertenecen a la conducta tales como la destreza manual, la orientación sexual, la coordinación entre el ojo y la mano, la esquizofrenia; otros no, como el tipo de sangre, la raza, la dureza del esmalte dentario. Algunos rasgos son patológicos: la hemofilia, la esquizofrenia, el cáncer, la ceguera al color. Algunos tienen una carga política y religiosa con un significado moral dado por las sociedades, culturas y las religiones organizadas. Uno de tales rasgos ha sido durante décadas el objeto de observación empírica científica y los investigadores han compilado en la literatura científica una descripción externa bastante completa de ese rasgo, llamado "rasgo característico", que los científicos conocen por observación. El rasgo particular en cuestión tiene las siguientes características:
En tanto el lector pudiera suponer que lo expresado anteriormente fue una descripción del rasgo de la orientación sexual, en realidad son los resultados científicos sobre la llamada "predominancia manual" (fuese diestra, zurda o ambidiestra), una conducta bimodal estable en la cual la orientación mayoritaria: ser diestro, es expresada por más del 90% de la población y la orientación minoritaria, la zurdera, por el 8%. Hay muy pocas personas realmente ambidiestras y la evidencia de la historia del arte sugiere que la relación entre zurda, diestra y ambidiestra han sido constantes durante cinco milenios. La predominancia manual interesa por su relación con otro rasgo: la orientación sexual, a causa de las llamativas similitudes de sus perfiles característicos. Quienes conocen la literatura pueden haber advertido inmediatamente que el rasgo descrito anteriormente no era la orientación sexual la cual difiere de la zurdera en varios respectos: las tasas poblacionales para cada rasgo de las orientaciones varían pues mientras el 8% de la población es zurda, la estadística actual indicaría que el 5-6% es homosexual y los números de la concordancia para mellizos idénticos son más bien distintos. La concordancia entre mellizos para la zurdera es 12% contra un 8% de antecedentes mientras que la concordancia para la homosexualidad en los mellizos es el 25 % contra una historia de sólo el 5 %, indicando que la homosexualidad poseería un componente genético muy superior a la zurdera. (Además, y de modo más sutil, el indicio de los "efectos maternales" los cuales a la vez despliegan rasgos que son expresados de modo diferente). Pero estas excepciones resaltan el hecho que los perfiles de ambos rasgos son muy parecidos y casi todo lo que sabemos de uno lo sabemos sobre el otro. Ni la zurdera ni la destreza ni la orientación hetero u homosexual pueden identificarse por mirar simplemente a la persona. Puesto que ambas son orientaciones internas, el único modo de identificarlas es mediante las conductas respectivas que las expresan, los reflejos motores y la respuesta sexual. La predominancia manual se pone de manifiesto en los niños hacia los dos años o antes, la misma edad en la que John Money de la Universidad John Hopkins estableció para los primeros signos de la orientación sexual. Ni la zurdera ni la homosexualidad están correlacionadas con ninguna dolencia o enfermedad mental (aunque algunos estudios pusieron de manifiesto una alta correlación entre la zurdera y, por ejemplo, la esquizofrenia). Hace años que fue eliminada para los alumnos zurdos la obligación a escribir con la mano derecha. Ambas orientaciones, la manual y la sexual, son también buenas analogías de trabajo. Si una persona diestra intenta escribir su nombre con la mano izquierda, quizá logre un resultado legible pero el hecho que haya intentado una conducta zurda no lo convierte en zurdo. La conducta carece de importancia; lo que importa es la orientación. Y una persona es tan diestra sentada mirando televisión como cuando devuelve una volea con la mano derecha jugando al tenis. Uno no elige ser diestro. Del mismo modo, una persona que es interiormente heterosexual no es homosexual ni aún en medio de un coito homosexual. Cuando la conducta deja de reflejar la orientación interior carece de importancia y un homosexual es igual un homosexual fuese durante un coito o manejando un auto. Otra similitud biológicamente significativa entre la orientación manual y la sexual es su omnipresencia en la población y poblaciones. Respecto de la orientación manual, el investigador J. C. McManus puntualizó la ausencia de diferencias geográficas de modo que la orientación manual pareciera ser un polimorfismo equilibrado presente en todas las culturas (debido a la censura cultural del uso de la mano izquierda, en muchas culturas árabes pareciera que no hay personas zurdas. En esas sociedades, la presión cultural habría encerrado funcionalmente a las personas zurdas). Hay una sola manera para determinar si una persona es zurda: que ella lo afirme y que tenga una conducta coherente con su afirmación. Lo mismo es verdad para las personas con orientación homosexual. Hay una diferencia interesante entre la orientación manual y la sexual: al presente los científicos saben menos sobre los orígenes biológicos de la orientación manual que de la sexual. Los clínicos consideran indudable que la orientación manual no se elige. Pero esta conclusión no es debida al descubrimiento de un gen pues los científicos aún no saben nada de los genes que hacen zurda a una pequeña parte de la población. Más bien, las personas se aperciben por sí mismas que no eligen ser zurdas o derechas. De la misma manera, los clínicos interrogan a las personas homo y heterosexuales según protocolos estrictos y sus descubrimientos son de la misma naturaleza que los hechos sobre la orientación manual. Las personas simplemente informan que se encontraron atraídas romántica y sexualmente, por instinto, a personas del mismo o diferente sexo. Las tradiciones religiosas están en una posición especialmente difícil en relación al debate sobre los orígenes de la orientación sexual pues los hechos clínicos están en tensión con gran parte de la enseñanza religiosa oficial sobre la sexualidad humana. Por ejemplo, la Iglesia Católica Romana sostiene que los actos homosexuales son "intrínsecamente desordenados". Empíricamente, esta no es una observación extraída de la ciencia o la biología. No existe ningún desorden objetivo empíricamente mensurable en las personas homosexuales usando alguna norma científica de la ciencia biológica. De allí, desde la perspectiva científica, la doctrina católica sobre la homosexualidad (que sigue la teoría de la ley natural) es problemática. Muchas tradiciones religiosas enseñan que las personas homosexuales no elegirían su orientación pero, aún así, comprometerse en actividades homosexuales es contra la biología humana. Este enfoque, a menudo, ha sido llamado "ama al pecador, odia al pecado". Pero este enfoque de lo que es biológicamente natural no halla sustento en la literatura científica. No existe una patología objetiva asociada al rasgo de la homosexualidad. Por lo tanto, desde una perspectiva biológica, es natural que personas con orientación homosexual actúen de manera homosexual (esto es que tengan relaciones homosexuales). Del mismo modo, es biológicamente natural que actúen de manera heterosexual las personas con orientación heterosexual. En tanto que muchas personas de firmes convicciones religiosas usaron las discusiones científicas sobre la orientación sexual para sostener un punto de vista religioso de la orientación homosexual como natural y parte de la identidad de una minoría de personas (afín a la zurdera o al color de ojos), muchas otras de convicciones igualmente firmes cuestionan que la ciencia deba ser una guía moral en este respecto. La función de la investigación biológica en la genética de la orientación homosexual continúa siendo así un importante tema de debate en los círculos religiosos y, consecuentemente, en toda la sociedad. Lecturas Adicionales Bailey, J. Michael y Richard PIllard. "A Genetic Study of Male Sexual Orientation". Archives of General Psychiatry, (December 1991): 1089-1096. Ellis, L., y L. Ebertz, eds. Sexual Orientation: Toward bioogical Understanding. Westport, CN: Praeger, 1997. Hamer, Dean. The Science of Desire: The Search for the Gay Gene and the Biology of Behavior. New York: Simon & Schuster, 1994. Hamer, Dean, et al. “A Linkage Between DNA Markers on the X Chromosome and Male Sexual Orientation.” Science, 261 (July 16, 1993): 321-327. LeVay, Simon. The Sexual Brain. Boston, MA: MIT Press, 1993. -------. Queer Science: The Use and Abuse of Research into Homosexuality. Cambridge, MA: MIT Press, 1996. McManus, I. C. "The Inheritance of Left-Handedness". In Ciba Foundation Symposium, No. 162, Biological Asymmetry and Handedness. Chichester: John Wiley & Sons, 1991, pp. 251-267. [Ver Jueces, Eclesiastés, Quákeros 1963?, Mat 25:31-46, etc., % de gays surdos] |
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