moralmente aceptable.
Si tal como veremos en este trabajo, es cierto que debemos rechazar algunas
actitudes bíblicas, entonces resultaría también válido
cuestionar la actitud de las Escrituras, por ejemplo respecto de la
homosexualidad del mismo modo que el resto de las leyes que fueron culturalmente
inspiradas y que ahora son vistas como anacrónicas y en algunos casos
inhumanas.
Este trabajo pretende hacernos comprender que las Sagradas
Escrituras deben ser interpretadas con mucho cuidado cuando se trata
de aplicar y trasladar al día de hoy conceptos y conductas propias
de contextos históricos y culturales muy antiguos a riesgo de
equivocarnos al pretender dictar normas absolutas en las que está en
juego la vida y felicidad de otros seres humanos. Aqui presentamos
un resúmen del documento disponible
para descargar.
La Autoridad de La Biblia
La autoridad de La Biblia para los cristianos en última instancia descansa en el hecho de que la misma revela a la persona de Jesucristo. Los libros del Antiguo Testamento alcanzaron autoridad dentro de la Iglesia porque Jesús puso sobre ellos el sello de su propia autoridad al interpretar que los mismos prepararon el camino hacia él mismo. De igual modo los libros del Nuevo Testamento llegaron a tener autoridad cuando la Iglesia reconoce en ellos el testimonio de los apóstoles acerca de Jesucristo
Es innegable que en La Biblia encontramos cantidad de reflexiones de gran profundidad acerca de la condición humana tales como el modo en que Dios llega al hombre o como deberíamos vivir como comunidad entre otros valores trascendentes para el ser humano. No obstante no se necesita ahondar demasiado en La Biblia para darnos cuenta de la existencia de una guía moral bastante incierta que en muchos casos requiere de una interpretación crítica y cuidadosa.
En realidad los fundamentalistas que emplean La Biblia de este modo son tan selectivos en su uso como el resto de los cristianos. Los fundamentalistas dan a los versos que creen condenan la homosexualidad una autoridad que curiosamente otorgan a muy pocos otros textos de las sagradas escrituras lo cual tiene mas que ver con el prejuicio personal que con la exégesis mas apropiada.
Los fundamentalistas a ultranza son personas que creen que cada palabra de La Biblia es la Palabra inspirada de Dios y que todas sus partes poseen igual peso y autoridad moral sobre el creyente siendo además en todos los casos históricamente inobjetables. Igualmente todos rechazamos algunas de las enseñanzas de La Biblia. No aceptamos por ejemplo las reglas judías sobre los alimentos ni circuncidamos a nuestros hijos. Mucho menos pensamos que es justo masacrar a los prisioneros de guerra mientras casi todos nosotros tenemos cuentas en los bancos.
No es suficiente decir que porque La Biblia dice algo, eso no se pueda discutir. Del mismo modo no es suficiente decir que la conducta homosexual es mala porque es condenada en la ley del Levítico cuando en la misma ley se condena a muerte a personas que cometen adulterio o se prohíbe ponerse un tatuaje, cortarse el cabello de un determinado modo o mezclar en un tejido diferentes fibras.
Por supuesto algunas partes del Levítico merecen nuestro respeto como ciertas leyes individuales que ordenan no hacer diferencia en juicio ni en medida de peso o respetar al anciano entre otras, aunque indudablemente habrá quienes no estarán de acuerdo con las leyes de restitución de la propiedad privada que debe efectuarse cada cincuenta años.
En este trabajo examinaremos algunas actitudes bíblicas que están en total conflicto con nuestra concepción de lo que es moralmente aceptable.
Si tal como veremos es cierto que debemos rechazar algunas actitudes bíblicas, entonces resulta también válido cuestionar la actitud de las escrituras respecto de la homosexualidad del mismo modo que el resto de las leyes que fueron culturalmente inspiradas y que ahora son vistas como anacrónicas.
Actitudes Bíblicas Actualmente Inaceptables:
1- La Actitud Respecto de la Guerra:
Los autores bíblicos daban por sentado que cuando los israelitas iban a la guerra, Dios estaba de su lado. Cuando les iba mal la derrota se interpretaba como el castigo de Dios porque habían pecado desobedeciendo sus mandamientos.
En particular Jehová les había concedido la tierra prometida de Canaán y si ello requería echar, matar o esclavizar a los pueblos que allí vivían con anterioridad, eso estaba bien.
El sufrimiento que se infligía a las naciones ocupadas era considerado sin importancia y si servía a la causa de los israelitas se lo consideraba la Voluntad de Dios.
Las leyes de Deuteronomio 20:10-18 tratan el tema de la conquista de las ciudades. Si una ciudad estaba dentro de las tierras asignadas por Dios ésta debía ser totalmente destruida sin dejar ninguna persona con vida. Si la ciudad estaba fuera de la tierra prometida debían darle la posibilidad de rendición y si accedían era esclavizada, pero si no accedían debían sitiarla, matar a los varones y tomar a las mujeres y niños como botín de guerra.
Afortunadamente gracias a las enseñanzas de Jesús el mundo pudo conocer a un Dios muy diferente al se nos presenta en el Antiguo Testamento el cual es presentado en muchas partes como un Dios ávido de sangre y de venganza.
2 – La Actitud Respecto de la Usura:
En el Antiguo Testamento existen siete citas que prohíben tomar interés por el dinero que se presta. En términos prácticos la usura se condena con la misma fuerza que la conducta homosexual. Sin embargo en la actualidad la mayoría –por no decir todos- los cristianos tienen cuentas bancarias sin experimentar el menor remordimiento por infligir esta importante ley moral bíblica.
Hasta las iglesias tienen cuentas en los bancos y con frecuencia en algunos lugares compran y venden acciones confiando en las ganancias que obtienen de estas fuentes como ayuda para solventar sus actividades.
Hasta el siglo XV el incumplimiento de la ley contra la usura fue tomado tan estrictamente que hasta se prohibía a los cristianos ser banqueros.
Con el desarrollo de las economías mercantilistas, la Europa renacentista comenzó a ejercer presión sobre la Iglesia para que ésta tomara una actitud más distendida y flexible respecto de la ley de usura. Finalmente la ley de usura fue desestimada.
Sin embargo para muchos de los judíos y musulmanes ortodoxos la ley que prohíbe tomar interés sobre los préstamos continúa vigente.
Por más que podamos aplaudir la fuerza moral de estas leyes, en el día de hoy sin embargo entendemos que las mismas no ameritan su cumplimiento considerando que las mismas formaban parte de la cultura y el contexto histórico de su época.
3 – La Actitud Bíblica hacia la Mujer: La mayoría de nosotros tenemos la sensación de que la posición de la mujer en La Biblia en términos generales es inaceptable. Esta posición reflejada tanto en la ley como en la Iglesia es rechazada por la gran mayoría de los cristianos con la excepción de los grupos conservadores.
La Biblia ha enseñado al hombre los valores humanos de igualdad y justicia pero al mismo tiempo ha concebido un mundo donde la superioridad y la dominación masculina se dan por sentado. La mujer es simultáneamente liberada y subordinada por el mismo Libro.
En los evangelios se presenta a las mujeres como las primeras en abrazar la nueva fe. El plan de salvación de Dios comienza por la fe de una mujer, la virgen María. Las mujeres son las únicas que se atreven a ir al lugar de crucifixión junto con el apóstol Juan. También son las mujeres las primeras en visitar la tumba vacía y las primeras en proclamar el mensaje de la pascua de resurrección
Es muy cierto que la cristiandad contribuyó a elevar el status de la mujer en una cantidad de aspectos. Jesús por ejemplo se opuso al divorcio el cual era una alternativa fácil para los varones. El Señor reconocía ciertamente la fuerza espiritual de la mujer y su actitud hacia ellas estaba en disonancia con la actitud de la sociedad.
No obstante lo anterior, tanto el Antiguo Testamento como el Nuevo Testamento coinciden en afirmar la superioridad de las características masculinas y la inferioridad de la mujer juntamente con la importancia secundaria de las virtudes femeninas. De hecho esta actitud comienza en el relato mismo de la creación: “Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne y será llamada varona porque del varón fue tomada” (Gn. 2:23). El varón está sin lugar a dudas primero mientras que la mujer, nace del hombre y aparece como segunda. La mujer es creada para ser ayuda y compañía.
La inferioridad de la mujer no fue cuestionada por los fundadores de la Iglesia posteriores a Jesús. San Pablo por ejemplo les prohíbe hablar en la congregación o presentarse en los cultos con la cabeza descubierta. (1°Co.14:34).
El cambio social mas grande que ha ocurrido en nuestra generación es quizá el cambio en el status de la mujer lo cual implica un implícito rechazo a algunas actitudes bíblicas y el restablecimiento de otras que encontramos en los evangelios consistentes con la enseñanza de Jesucristo como ocurre en su encuentro con la mujer samaritana junto al pozo de Jacob donde ésta diariamente iba en busca de agua. En este pasaje Jesús rompe con tres prejuicios históricos (étnico, religioso y social) al elevar la posición de la mujer a un nivel inusitado para la cultura y la mentalidad de la época.
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