| Crítica a la s "Terapias de Conversión Sexual", 2da parte. | ||||||||
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Aprender a distorsionar y rotular equivocadamente la propia sexualidad de una persona podría considerarse posiblemente dañino en sí mismo, pero el trabajo de Shidlo y Schroeder también se concentró en el daño que experimentaron las 176 personas que intentaron la conversión sexual sin resultados positivos. Ciertamente sería poco ético de mi parte insinuar que todos aquellos que pasan por este tipo de terapias terminan profundamente dañados. |
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Shidlo y Schroeder encontraron que 21 de los participantes que no cambiaron
entendieron que la experiencia no les causó el menor daño sino
que contrariamente les ayudó a desarrollar una positiva identidad gay
o lesbiana al comprender que la conversión en realidad no es posible.
En cualquier situación siempre encontraremos personas con mayor capacidad
de adaptación y me atrevería a afirmar que si Shidlo y Schroeder
hubiesen tenido una muestra verdaderamente aleatoria de clientes que pasaron
por terapias reparativas el porcentaje de personas de mayor flexibilidad para
adaptarse hubiera sido mayor. Pero el daño sufrido por los otros 155
fracasados fue en muchos casos de gravedad. Muchos de ellos reportaron una
mayor depresión y sentimiento de culpa. Algunos desarrollaron una preocupación
obsesiva acerca de su masculinidad y feminidad mientras que otros tuvieron
conflictos familiares en la relación con sus padres por considerarlos
responsables de su orientación homosexual. Muchos experimentaron un
incremento en los sentimientos de alienación y soledad, ambos como
resultado de la pérdida de sus amigos en la comunidad ex - gay y de
la creencia de que nunca podrán insertarse en la sociedad. Parte del daño causado puede relacionarse a prácticas de terapias reparativas que Shidlo y Schroeder consideran no éticas. Entre ellas, decirle a los pacientes que van a tener éxito en el tratamiento por el hecho de tener características no afeminadas o por ser personas religiosas -luego si fracasan queda implícito que fallaron ellos; no proporcionar ningún tipo de preparación o aconsejamiento a aquellos pacientes que dejan la terapia sin experimentar cambios substanciales; y recomendar en algunos casos el matrimonio heterosexual como una ayuda para cambiar la orientación sexual. Quizás una de las peores faltas a la ética consiste en proporcionar información falsa acerca de la vida de las personas gays y lesbianas. Joseph Nicolosi y sus seguidores en particular les dicen a sus clientes que las relaciones homosexuales son invariablemente enamoramientos volátiles e inmaduros o relaciones abiertas donde las parejas tienen mas sexo con extraños que entre ellos mismos y que adolecen de la consistencia, confianza, mutualidad y fidelidad que caracterizan a los matrimonios heterosexuales. El último artículo profesional realizado por Christopher Rosik, uno de los actuales impulsores de las terapias de reorientación que aparece en “The Journal of Marital and Family Theraphy” de Enero del 2003, utiliza erróneamente los resultados de investigaciones en la materia para concluir que los hombres homosexualmente orientados que desean llevar una vida monógama deberían ser motivados a cambiar en virtud de que la monogamia no existe entre los gays. Honestamente cada uno de los trabajos de investigación que recientemente he leído presenta esta falsa creencia como la principal razón por la cual la gente elige entrar y permanecer en las terapias de conversión y por la cual también a menudo se sienten desesperados cuando fracasan. Las personas que por motivos religiosos u otras razones creen fuertemente en la monogamia y que obviamente no desearía participar en actividades sexuales con diferentes compañeros muchas veces anónimos han sido convencidas de que si adoptan una identidad gay inevitablemente tendrán que involucrarse en esta clase de actividades indeseadas. Esta es por su puesto la razón por la cual la iglesia ha acuñado como un código la frase "estilo de vida gay" (Gay Lifestyle). En particular no creo que aquellos que incansablemente repiten esta frase estén preocupados por los gays que gustan de la ópera o por las lesbianas que juegan al softball. Aquí quiero exhortar un poco a nuestro propio movimiento. Existe por demás abundante investigación que uno puede citar demostrando la falsedad de este estereotipo; desafortunadamente podemos encontrar otras investigaciones psicológicas que intentan demostrar que los ejemplos de anécdotas e historias personales son más eficaces para cambiar la mentalidad de la gente que los datos estadísticos. Pienso que en general hemos hecho bien en contar nuestras historias personales acerca de cómo hemos sido dañados por la postura de la iglesia, como nos dimos a conocer como gays y cuán importante aún ha sido el gozo que sentimos y nuestro compromiso con la fe cristiana. Pero no estoy seguro de que hayamos tenido en cuenta la insistente repetición por parte de otros del denominado -por ellos- "estilo de vida gay" a efectos de enfatizar que muchos de nosotros no encajamos en esa definición sino que somos sexualmente conservadores. Tal vez necesitamos hacer una celebración más conciente de aquellas relaciones duraderas que conocemos como la de Tabb Foster y Rosemarie Wallace la cual lleva 17 años desde que se conocieron sirviendo en la iglesia o la de Ralph Caster y su compañero Van, comprometidos monogámicamene por casi 23 años. Me gustaría ver a Martha Juillerat y a Tammy Lindhal escribir un libro acerca de cómo mantener un matrimonio sólido soportando años de fatiga y persecución. Muchísimas parejas heterosexuales podrían aprender de la experiencia de ellas. Y para las personas solteras---bien, si usamos el criterio de no tener sexo por doce meses, me imagino que yo hubiera sido heterosexual por años. Muchos de nosotros en la iglesia estamos demostrando que ser abiertos activistas GLBT y tener costumbres sexuales conservadoras son cosas compatibles y necesitamos decirlo a todos aquellos sobrevivientes de las terapias reparativas para que puedan sentirse más confortables entre nosotros. Finalmente quisiera destacar el libro Terapias de Conversión Sexual (Sexual Conversion Therapy). Este es el único libro que conozco enteramente dedicado a criticar las terapias de reorientación sexual. Al menos hasta ahora el catálogo WorldCat dice que sólo puede encontrarse en 41 bibliotecas de los Estados Unidos mientras que los libros de Jospeh Nicolosi se pueden leer en más de 300 y los de Charles Socarides en más de 400 y más de 800 bibliotecas aún tienen en sus estantes el libro de Irving Bieber de 1960 sobre las terapias de cambio de orientación sexual. Por favor cuando regresen a sus hogares soliciten este ejemplar en su biblioteca local. Las personas preocupadas por su orientación sexual se sienten más confortables buscando información en forma anónima en las bibliotecas públicas y es muy lamentable que solamente puedan encontrar la literatura de los terapeutas reparativos sin tener acceso a las posturas críticas para un correcto balance. Bibliografía Presentada: Si
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